Trastornos de la personalidad, el DSM-IV clasifica los trastornos de la personalidad en torno a tres grandes grupos e incluyen 11 categorías:
1- Sujetos extraños o
extravagantes:
esquizoide
esquizotípicos
paranoides
2- Sujetos inmaduros:
histriónicos
narcisistas
antisociales
límite
3- Sujetos temerosos:
evitadotes
dependientes
compulsivos
pasivo-agresivos
GRUPO I: PERSONAS QUE PARECEN EXTRAÑAS O EXCÉNTRICAS
Notable aislamiento interpersonal y social.
Alteración en los mecanismos de procesamiento de la realidad
exterior.
Llamativa dificultad para aprender las habilidades sociales más
elementales.
Percepciones distorsionadas y actitudes de desconfianza.
Raros, impenetrables, viven socialmente aislados en distintas
formas de marginalidad.
Carecen del sentido del humor y de intereses ailiativos.
Fríos, inexpresivos.
Fácil adhesión a sectas, altamente vulnerables a la patología
psiquiátrica: esquizofrenia, trastornos afectivos y abuso de
sustancias.
GRUPO II: PERSONAS QUE PARECEN TEATRALES, EMOTIVAS Y VOLUBLES
La labilidad afectiva y dificultad para controlar los impulsos,
con los consiguientes problemas para la adaptación social. A
menudo son catalogados de inmaduros.
TRASTORNO ANTISOCIAL
TRASTORNO LÍMITE
TRASTORN OHISTRIÓNICO
GRUPO III: PERSONAS QUE PARECEN ANSIOSAS O TEMEROSAS
> Miedo e inseguridad generalizados.
> Elevados grados de ansiedad.
> Sensibles a las señales de castigo.
> Reacciones emocionales que interfieren en el aprendizaje y
desorganizan la conducta.
> Incapacidad de adquirir estrategias de afrontamiento.
> Infradesarrollo de áreas de funcionamiento imprescindibles
para la vida autónoma y el equilibrio emocional.
> Introversión y neuroticismo.
> La diferente expresión clínica de cada trastorno parece
depender de las estrategias que el sujeto pone en marcha para
defenderse de la ansiedad, una vez fracasada la adquisición de
los aprendizajes adaptativos.
> La falta de estrategias de afrontamiento adecuadas de lugar a
conductas explosivas, desorganizadas y mal dirigidas, que
alternan con el retraimiento y la inhibición.
> Estos comportamientos no solo son inútiles como recursos para
afrontar el miedo, sino que añaden nuevos conflictos en las
relaciones interpersonales e hipersensibilizan al sujeto, que
tiende a defenderse con mecanismos psicológicos de negación, de
racionalización y de proyección y con estrategias de evitación y
de inhibición en lo que respecta a su conducta.