LA PERCEPCIÓN DE UNO MISMO: AUTOCONCEPTO Y AUTOESTIMA

 

·        Autoconcepto = conjunto de información, conocimientos, ideas… que tenemos de nosotros mismos. Es un concepto cognitivo.

·        Autoestima = valoración, positiva o negativa, que hacemos de nosotros mismos. Es un concepto afectivo, emocional.

 

            Ambos conceptos no son independientes, pues cada uno influye en el otro, y son construcciones sociales que se van desarrollando a medida que evoluciona la persona e interactúa ésta con otras personas (es decir, a medida que se va interiorizando con el medio social).

 

1.ESTRUCTURA DEL AUTOCONCEPTO

 

            El autoconcepto es complejo ya que incluye múltiple información (características, valores, actividades…), pudiéndolo representar como un núcleo en cuyo interior están las características de valores (son variables esenciales) y a su alrededor las características accesorias. Dentro de las múltiples características que tiene el autoconcepto distinguimos 2 tipos de características:

-idiosincráticas » propias del individuo como simpático, amigable…

-de identidad social » se extraen de la pertenencia de los grupos como estudiante de T.S., socio de una ONG…

            El autoconcepto no es estable hasta final de la adolescencia, etapa en la que se establece la identidad social, y poco a poco van adquiriendo fuerza las características individuales y propias, con lo que va disminuyendo la importancia de la identidad social.

 

2.¿CÓMO SE CONSTRUYE EL AUTOCONCEPTO?

 

            El autoconcepto se construye a base de indicios para inferir cómo somos, destacando los pensamientos y sentimientos internos; porque si uno tiene claro lo que ha pensado y sentido no necesita para inferir de los demás una característica suya, sino que se fía de sus características internas (ej: si me dicen que ese chico es malo y yo sé que no lo es, no dudo en que no lo es), pero sólo cuando no tenemos claros dichos pensamientos y sentimientos entran otros indicios y nos tenemos que fiar de otros. Son los pensamientos y sentimientos internos los que están influidos por las presiones sociales, los intereses y los valores. Otros indicios son:

-la propia conducta → al percibir nuestras conductas inferimos nuestras características. La “teoría de la autopercepción” de Ben menciona que cuando otras fuentes de información no son seguras aprendemos de nosotros mismos observando. Esto está relacionado en cierta medida con la “teoría de la disonancia” que menciona que si uno dedica mucho tiempo a una tarea es que nos gusta o es que somos tontos, pero como no nos gusta vernos como tontos, entonces cambiamos nuestra percepción de nosotros mismo, aunque inicialmente los motivos fueran otros. A veces, la inferencia de nuestra conducta la tomamos de conductas imaginarias (ej: cuando nos imaginamos haciendo una cosa hay más probabilidad de que realicemos dicha conducta); esto influye porque el imaginar una conducta hace más accesible realizar conductas.

-la percepción de la motivación → si uno tiene claro cuál es la motivación que le ha impulsado a hacer determinada cosa, sacará más información de eso con independencia del resultado (ej: si he intentado ayudar no ha pensado en si lo hice mal y en que soy un desgraciado). No todas las motivaciones tienen el mismo impacto sobre el autoconcepto. La “teoría de la motivación autodeterminada” de Deci & Ryan menciona que hay 3 tipos de motivaciones:

1) intrínseca » cuando hacemos algo por sí mismo. Ej: hago esto porque me gusta y me siento bien. El “efecto del socabamiento de la motivación intrínseca” menciona que si un niño hace algo bien y le das un premio, esto hace que el niño interiorice menos la motivación intrínseca y la influencia sobre su autoconcepto sea menor, por lo que es peligroso. Lepper hizo un experimento a niños de 3 años, los cuales tenían que dibujar, recibiendo un grupo un certificado de buen dibujante dicho con anterioridad, a otro grupo no se le avisó y a otro no se le dio nada; más tarde se les pidió que hicieran lo que quisieran obteniendo que los niños que no habían recibido el premio (el certificado) dedicaron bastante su tiempo, los que lo habían recibido sin avisarles algo más y a los que se les había avisado no dedicaron casi su tiempo porque se confiaron.

2-3) estrínseca » la conducta no se hace en sí misma, sino por un motivo o factor externo. Ésta puede ser heterodeterminada (o determinada externamente, es cuando uno tiene una presión externa para realizar una conducta pudiéndose ser ésta implícita -si haces algo con tu grupo de amigos como ir al bar- o explícita -si te apuntan con una pistola-) y automotivada (elegida por uno mismo, elegimos realizar una conducta para conseguir algo, ej: hacer deporte para perder peso). Cuanto más automotivada sea más valiosa será esa información para elaborar nuestro autoconcepto.

 

-las reacciones de los otros o cómo percibimos a los otros → si nos dicen en varios contextos que somos ordenados acabaremos por interiorizar que somos ordenados. Esto está relacionado con la profecía autocumplida.

-la comparación social → la “teoría de la comparación social” de Festinger dice que tenemos una tendencia a compararnos con otros para evaluarnos. Es mayor esta tendencia en aquellas características que no son objetivamente evaluables (opiniones, valores…), por lo que comparamos con el resto del grupo y vamos extrayendo información para nuestro autoconcepto. Esto se hace mucho con los grupos de iguales. De las múltiples comparaciones que nos aportan, sacamos más información de las características que no compartimos con los otros porque le damos más importancia a aquellas características que nos distinguen, siendo éstas con el paso del tiempo los rasgos definidores nuestros.

 

¿Qué diferencias - semejanzas hay entre la percepción de los demás y la percepción de nosotros mismos? Las fuentes de las que sacamos información son muy parecidas (conductas, motivaciones…), aunque en 2 aspectos se dan diferencias básicas:

·        En el volumen de información → esto hace que tengamos más información de nosotros mismos en diversos contextos, sin embargo, sólo tenemos de los demás en un contexto determinado. Esto explica que tenemos una tendencia a pensar que nosotros somos más complejos-variables y que nuestro comportamiento se basa en características situacionales, pero respecto al comportamiento de los demás tendemos a pensar que se basa en características individuales.

·        En las atribuciones (o diferencias atribucionales actor-observador) → cuando juzgamos nuestro comportamiento solemos hacer atribuciones externas, pero cuando juzgamos el de los demás las solemos hacer internas. Esto ocurre porque tendemos a atribuir la causa de una hecho a aquella posible causa que capta más nuestra atención, y las posibles causas cuando somos actores u observadores las atribuimos linealmente, pero estas líneas que seguimos son diferentes si hacemos juicios de nosotros mismo o de los demás. Ej: cuando te preguntan por qué crees que a Pepe le gustó este libro comparamos comparamos porque le gustó a otra persona y a él no, y si nos lo preguntan a nosotros mismo comparamos con otros libros que hemos leído. Pero hay una semejanza, ya que el hecho de que tengamos más información sobre nosotros mismo no hace que seamos más precisos en los juicios y podemos cometer sesgos; aunque nos esforcemos por determinar las causas de nuestra conducta, nuestros análisis no siempre son los acertados, por tanto, no hay más precisión en juicios sobre nosotros mismo que sobre los demás.

 

4.AUTOCONCEPTO MÚLTIPLE O COMPLEJO

 

            Conforme vamos recogiendo información, vamos viendo que tenemos distintos tipos de “yo”, lo cual depende de con quién estemos y del lugar. Entre otros factores, estas diferentes percepciones de nosotros mismos se deben a:

-llevar a cabo actividades distintas que reflejan aspectos diferentes de nosotros. Por tanto, realizamos conductas distintas.

-cambiar las comparaciones sociales según los diferentes contextos.

-en situaciones distintas y con personas diferentes, se modifican las relaciones de los demás hacia nosotros.

 

            No todas las personas tenemos el autoconcepto igual de complejo. La complejidad del “yo” es mayor cuánto mayor sea el nº de roles, situaciones, contextos… en el que se desarrolla una persona. Ej: si una mujer se limita a ser ama de casa tendrá un autoconcepto simple, en cambio, si tiene una vida social más amplia tendrá una mayor complejidad del “yo”.

 

5.LA BÚSQUEDA DE UN AUTOCONCEPTO COHERENTE

 

            ¿Cómo es posible tener un autoconcepto coherente de nosotros mismos si recibimos información contradictoria en diferentes contextos? ¿Cómo integramos esos elementos de información tan dispares? Para ello, utilizamos una serie de mecanismos:

·        Accesibilidad limitada → se refiere a la coherencia del pasar de un contexto a otro. Los elementos cognitivos que tienen más impacto sobre nuestro comportamiento son aquellos que están más accesibles en nuestro sistema de procesamiento de información. Se nos activan aquellos elementos del autoconcepto que están relacionados con el desarrollo de la actividad de ese momento (personas - situación), así, no se producen incoherencias. En nuestra cabeza no tenemos toda la información sobre nosotros al mismo tiempo, sino sólo la específica de la situación.

·        Memoria selectiva → se refiere a la estabilidad del autoconcepto a lo largo del tiempo. Lo normal es que las personas cambien, pero siempre dentro de unos límites. Sin embargo, solemos tener una sensación de que somos relativamente estables. Mantenemos el autoconcepto estable por memoria selectiva, por ejemplo, cuando hacemos nuestra propia autobiografía la reconstruimos recordando más y mejor aquellos aspectos que concuerdan con nuestro autoconcepto actual, y recordando menos las contradicciones.

·        Procesos de atribución → cuando juzgamos nuestras conductas solemos atribuir las causas a factores externos, por eso, cuando realizamos una conducta que entra en contradicción con nuestro autoconcepto atribuimos su causa a la situación.

·        Selección de rasgos claves → el núcleo central del autoconcepto es un conjunto de características que consideramos verdaderos rasgos definitorios de nosotros mismos y pensamos que éstas son estables en todas las situaciones. Una vez que un rasgo se ha incorporado a este “esquema del yo” (son las características centrales, las más importantes, del autoconcepto), es decir, una vez que nos hemos convencido de que tenemos esa característica, pensamos la información de manera que se confirme. Ej: si pensamos que somos generosos, incluso dar la hora nos confirmará ese rasgo. Cuando recibimos información contradictoria de ese rasgo relacionamos de forma violenta o lo evitamos. Ej: no es cierto, tú no eres generoso → déjame, tú no me conoces. Nos satisface realizar conductas que creemos que expresan nuestra forma de ser, nos gusta vernos cómo creemos ser.

·        Cultura → define el “yo ideal”, el que se transmite a través de la sociedad. Las distintas culturas promueve distintas visiones del yo ideal:

-visión orientada a uno mismo » el yo ideal es autosuficiente e independiente. Se valora a personas con pensamiento único. Hace más hincapié en características idiosincráticas.

-visión autoindependiente » tiende a ver el yo relacionado con los demás guiado por roles y relaciones sociales. Las personas de estas culturas utilizan para definirse a sí mismas características relacionadas con la sociedad (ej: soy de Japón) más que con el yo individual (ej: soy inteligente).

 

6.LA AUTOESTIMA

 

            Tendemos a mantener una autoestima positiva; de hecho, sesgamos la información mediante distintos procesos cognitivos e interpretamos lo que sucede de forma que nos ayude a mantener esa visión positiva de nosotros mismos.

Sesgo de autoenaltecimiento = valorarse por encima de la media en características positivas. Cuánto más ambiguo sea el criterio de valoración, más sesgo se autoenaltecimiento habrá; y cuánto más preciso  y objetivo sea el rasgo, menos sesgo de autoenaltecimiento habrá. Este sesgo se da más en características referidas a la moral. Además, pensamos que nos va a ir mejor en el futuro que al resto de las personas porque creemos que justamente las cualidades que tenemos son necesarias para que nos vaya mejor. El ver el futuro con cierto optimismo es bueno, pero una percepción extrema alejada de la realidad puede tener efectos devastadores. Ej: muchos jóvenes tienen la sensación de que lo malo no les pasa a ellos, sino a otras personas.

 

7.FUENTES DE AUTOESTIMA

 

a) Los éxitos y los fracasos de las experiencias personales → la autoestima está relacionado con el bienestar subjetivo, dependiendo de las experiencias (éxitos o fracasos), aunque tb es un rasgo de personalidad. Si a una persona las cosas le van bien, lo lógico es que tenga una valoración positiva de sí misma; pero por el contrario, si sus experiencias las percibe como fracasos su autoestima será más baja. Tb muchas personas con autoestima baja se debe a que tienen expectativas muy altas. Además, buscamos situaciones o generamos estrategias para intentar tener más éxitos que fracasos de distintas formas:

-elegimos situaciones en las que podamos destacar prefiriendo las relaciones en las que nos sentimos felices y valorados.

-interpretamos lo que nos pasa para concedernos beneficio de la duda o para ver los aspectos positivos de cualquier hecho.

-sobrevaloramos nuestras contribuciones a los éxitos del grupo al que pertenecemos, y no lo hacemos con los fracasos.

Por todo esto, tenemos la sensación de que tenemos más éxitos que fracasos. Los éxitos y los fracasos no tienen el mismo impacto sobre la autoestima en todas las personas. Esto tiene que ver con la complejidad del yo. Afectan más los éxitos y los fracasos a las personas con baja complejidad del yo, pues a las personas que tienen una alta complejidad del yo no les afecta tanto.

b) Las comparaciones sociales → para mejorar la autoestima solemos compararnos con aquellos que están un poquito por debajo de nosotros para así, quedarnos un poco por encima (comparación descendente). Ahora bien, el impacto que tienen las comparaciones sociales depende de dos factores:

-de la importancia del rasgo en el que nos comparamos. Cuánto más importante es ese rasgo para nosotros, el efecto sobre la autoestima será mayor.

-la cercanía de la persona con la que nos comparamos. Cuánto más próxima es la persona, mayor es el efecto sobre la autoestima.

Cuando está en juego algo importante, nos comparamos con gente que está por encima de nosotros. Ej: comportamiento descendente referente a enfermos crónicos, pues el que está peor es el otro, sin embargo, la mejor manera de enfrentarse a una enfermedad crónica es compararse con personas que se enfrentan mejor a la enfermedad para adaptarnos y poder mejorar.

c) Las comparaciones con patrones internos → el autor que más se ha centrado en esto es Higgins haciendo la “teoría de las autodiscrepancias”, la cual menciona que no sólo nos comparamos con los demás, sino que cada uno tiene unos patrones internos con los que compara su propia conducta. Si el resultado de esta comparación es que hay mucha discrepancia, el efecto sobre la autoestima será negativo. Según Higgins, hay 2 tipos de patrones: el yo ideal (como nos gustaría ser) y el yo debido (lo que debemos ser). El desajuste entre el yo real y el yo debido provoca culpa, vergüenza, ansiedad…y la discrepancia entre el yo real y el yo ideal provoca frustración, rechazo, desconcierto… Hay determinadas situaciones en que las diferencias entre el yo percibido y cada uno de estos patrones se ven exageradas, por ejemplo:

-pensamientos centrados en el yo » nos comparamos con personas que creemos que reflejan nuestra forma de ser, nuestros valores y nuestro ideal (o como queremos ser). Esto hace más accesible a nuestra mente esos valores y, por tanto, las discrepancias se hacen más conscientes.

-situaciones centradas en el yo » nos hacen pensar realmente, pues la mayoría de las personas piensan en el exterior, aunque hay momentos en que uno mira hacia el yo interior siendo más conscientes de estas diferencias; aunque hay ciertas personas que están orientadas a pensar más en sí mismas.

-características de personalidad (como la autoconciencia) » la autoconciencia es una elevada conciencia del yo, por lo que dirigen más atención a los patrones internos y perciben más las diferencias. Este apartado estaría dentro de los pensamientos centrados en el yo, pero hemos decidido crearlo como otro.

Nosotros no tenemos una valoración objetiva de nosotros mismos, pues tendemos a tener una imagen positiva de nosotros mismos, sin embargo, somos más duros al valorar a los demás. Hay 2 procesos de estimaciones tendenciales positivas de nosotros mismos:

1. lo que nos resulta al final de una acción » me acuerdo más de lo positivo (no de lo negativo).

2. recordamos con más frecuencia los éxitos que los fracasos porque resulta más agradable pensar en los éxitos.