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CONSISTENCIA Y CAMBIO DE
PERSONALIDAD
INTRODUCCIÓN
La discusión sobre si la personalidad permanece estable a lo largo del tiempo o si bien cambia, aún no ha acabado. Ahora bien, hay que decir que los conceptos de estabilidad y de cambio están llenos de ambigüedad. El veredicto de si la personalidad es más bien estable va a depender del concepto que adoptemos. Más allá de los datos, que muestran que hay permanencia de la personalidad o bien que hay cambios, la cuestión está en saber qué aspectos cambian y qué aspectos permanecen estables, cuándo se debe esperar estabilidad y cuándo cambio y sobre todo por qué se cambia y por qué permanece estable. Tienen su gran importancia y se admite que para dilucidar la cuestión metodológica el mejor diseño es el longitudinal, es decir, diseño que abarque amplios periodos de tiempo y que incluya también múltiples medidas del mismo aspecto. CONSISTENCIA/ESTABILIDAD DE LA PERSONALIDAD Varios autores han ido aportando datos que apoyan a W.James (“principios de Psicología”) según el cual, hacia los 30 años la personalidad, se ha ido solidificando como si fuera una escayola y por tanto no se va a ablandar. |
Entre esos datos, los que tienen un lugar importante son las investigaciones en torno a los Big Five (5 factores importantes de personalidad) que se ocupa de las disposiciones básicas. Parece ser que a medida que avanza en la edad hay un cierto declive en neuroticismo, extraversión y apertura a la experiencia; mientras que se produce un cierto aumento en amabilidad y responsabilidad, si bien las correlaciones entre esos rasgos y la edad son bajas y por otro lado, los valores normativos a los 30 años siguen siendo una referencia válida para edades superiores a los 30 años.
Se han realizado muchos estudios que convergen en que existe una regularidad muy sólida en las disposiciones básicas a lo largo del tiempo.
Los trabajos de Costa y McCrae (1994) han puesto de manifiesto que las ¾ partes de esos 5 factores de personalidad es estable a lo largo del tiempo. Si tomamos esa consideración como referencia: ¼ parte está abierta al cambio (algo interesante) y aunque la puntuación general de un sujeto permanezca bastante estable, sin embargo, puede darse que el análisis de los componentes indique cambios que para él tenga una gran trascendencia.
En general, los autores que han mostrado la existencia de aspectos estables de la personalidad se han centrado sobre todo en las disposiciones básicas (B.F.), lo cual permite ciertas cuestiones:
· ¿qué tipo de información nos proporcionan esas disposiciones básicas de la personalidad? La información que ofrece es poco precisa, además no aportan ninguna sugerencia acerca de algo tan central como es el de la integración u organización. Además la información que aporta es por naturaleza incondicional, es decir, descuida los aspectos contextuales y por tanto el aspecto que marca/condiciona la experiencia humana. La información fuerza al sujeto a elegir una respuesta fija que en muchas ocasiones habría que matizar con un “depende”.
· Los datos que ofrecen estabilidad se han relacionado con la influencia de los aspectos genéticos y hereditarios. Si bien los datos que se ofrecen sobre aspectos biológicos de la personalidad suponen un cierto avance, sin embargo, a veces es difícil sacar una conclusión precisa de los datos que se ofrecen. Por ejemplo: es raro que en los estudios sobre personalidad y medio ambiente se tenga en relación la semejanza porque en definitiva podría ser algo que sería muy similar a la herencia, cuando se ha tomado en consideración, el panorama se ha ido viendo de otra manera.
· Para la P.P. sería muy importante desarrollar teóricamente el estudio ontogenético de los rasgos de personalidad porque frente a la idea u opinión más entendida, según la cual, esos rasgos de personalidad están determinados fuertemente por la herencia, cabe la posibilidad de que esos rasgos se vayan desarrollando a lo largo de la vida en la medida en que un individuo se va comportando de una determinada forma, por tanto no dependería de lo biológico.
Uno de los pocos autores que han indicado que los rasgos de personalidad podrían irse configurando en la primera infancia y de modo muy particular a partir de las relaciones con las figuras parentales (Malatesta y Wilson). Según Malatesta y Wilson la experiencia temprana en determinadas emociones motiva la aparición de determinadas pautas de respuesta que cuando se repiten, se van consolidando y se convierten en rasgos.
Conclusión: si nos encontramos en disposiciones generales, la permanencia parece ser la norma, si bien no está claro el origen de esa permanencia. Si bien es cierto que en la actualidad crecen los estudios que apuntan a posibles determinantes biológicos.
CAMBIOS DE PERSONALIDAD
Existen también muchos datos que ponen en evidencia los aspectos cambiantes. Desde el punto de vista teórico existen 3 tipos de factores que pueden suponer cambios:
· evolutivos relacionado con la edad
· normativos que se producen como respuestas a las demandas y exigencias del medio ambiente
· no normativos que pueden ser de tipo personal exclusivamente (por ejemplo: estrés) o sucesos que alteren características importantes de toda una generación (por ejemplo: guerras, movimientos feministas, etc.).
1. EVOLUTIVOS
La mayoría de las teorías evolutivas parten del supuesto de que existe un cambio regular y continuado a lo largo de la vida. Entre esas teorías tenemos:
· Erikson (1963)
· Lewinson (1978)
· Franz y White (1985)
Teorías complejas que no proporcionan suficiente contrastación empírica, pero coinciden en señalar que hacia la mitad de la vida adulta se produce un cambio orientado a una mayor intimidad y capacidad en el sentido de que las personas se van preocupando menos de cuestiones relacionadas con el logro personal o individual y se ocupan más pro dejar hacho algo para otros, por enseñar lo que han aprendido y por fomentar más las relaciones de interdependencia.
Existen bastantes estudios longitudinales que ofrecen confirmación de algunos de esos supuestos y otros estudios también han puesto de relieve que si comparamos la adolescencia y la primera juventud, en la madurez se aprecia un aumento en las defensas positivas como la sublimación y un declive/baja en las defensas menos adaptativas (por ejemplo: la proyección).
2. NORMATIVOS
Producidos por el propio medio social, se refiere a que las normas sociales varían según las distintas edades, roles y estatus. Esos cambios producen modificaciones en la propia autoregulación.
Otros cambios se deben al mundo del trabajo y a que durante la edad madura se da un cambio de búsqueda de pareja y convivencia; se trata de buscar una determinada profesión y con posterioridad se trata de consolidarlo y lograr la satisfacción posible.
Un trabajo estimulante aunque sea complejo pero lo podemos mejorar, va a incrementar la autovaloración, lo cual en la apertura a otros intereses, curiosidad, etc…mientras que cuando hay falta de trabajo, eso favorece la depresión.
3. NO NORMATIVOS
Existen múltiples factores que dan lugar a estos cambios, entre los cuales el que más se ha estudiado es el efecto del divorcio, que cuando se produce, afecta generalmente tanto al trabajo como a la manera de desarrollarse. Ahora bien, algunos autores, dentro de esa investigación, han puesto de relieve que el divorcio produce un incremento en el desarrollo y en la maduración del yo.
Los efectos más claros de los cambios no normativos aparecen en aquellos casos en los que el medio produce cambios adversos que afectan de manera negativa a las personas (por ejemplo: muerte de un hijo).
Hay muchas formas de responder a esas circunstancias y por tanto, lo que para uno es motivo de depresión, para otros es estímulo para mejorar. Ahora bien, claro está que nos enfrentamos a las crisis ocn los recursos que tenemos y es cierto que los efectos de estas crisis son más irrecuperables cuando ocurre en edades más tempranas (por ejemplo: niña que se le muere padre a los 5 años y su madre se iba a llorar, muriéndose esta de pena. Eso es irrecuperable, es grave que tu madre no te cuide) cuando el individuo no ha podido desarrollar una base sólida para enfrentar los problemas.
Conclusión:
· Sí parece darse bastantes cambios que pueden suponer modificaciones importantes en aspectos capitales de la vida
· Que estos cambios se producen en variables que no son tan generales/amplias como los rasgos, en el sentido de que están referidas esas variables en intereses, eso conlleva que algunos aspectos de la personalidad son más abiertos que otros
· Y los datos que subrayan los cambios dejan abierta la interrogación de ¿en qué medida esos cambios no están determinados por algunas disposiciones básicas de personalidad? Por ejemplo: pareja es elegida en función de la personalidad de cada uno.
ESTABILIDAD O CAMBIO
Cuando se estudio a las personas a lo largo del tiempo, se encuentran aspectos que cambian y otros que permanecen muy estables.
Sobre qué es lo que cambia y lo que no, los autores difieren, porque depende de la definicición de personalidad.
Costa y McCrae (1994) teniendo en cuenta su marco sobre personalidad tenemos que los factores más importantes son:
· Tendencias básicas (rasgos/dimensiones)
· Influencias del medio externo
El énfasis que se ha puesto en cada uno de ellos ha dado lugar a una división entre teorías internalistas y teorías ambientalistas.
Una postura derivada de reconocer la importancia del ambiente llevó a poner énfasis en las adaptaciones de las personas ante el medio que resultan de la interacción entre sus tendencias básicas e influencias ambientales. De hecho para muchos psicólogos de personalidad, personalidad es la forma de adaptación al medio que es lo que va dando lugar a la biografía objetiva de las personas, de ese modo, la historia de una persona determinada al mismo tiempo la manera en que se va viendo a sí mismo, siendo para muchos autores el autoconcepto, el lugar central con el que se identifica a la personalidad.
Esta perspectiva permite una salida a la polémica entre estabilidad y posibilidades de cambio. Se trata de una polémica bastante estéril sobre todo si tomamos en cuenta que nuestra conducta es resultado de la interacción dinámica entre determinantes internos bastantes estables y la construcción que el individuo va haciendo de las situaciones en las que se va encontrando, que son dependientes de las oscilaciones del medio.
Este planteamiento ya fue defendido por Endler y Magnuson (1976), sin embargo, los modelos interaccionistas no han producido el avance que se esperaba ni han dado lugar a muchas investigaciones. No obstante, como efectivamente los supuestos definitorios son planteados por todos los autores, nos detenemos en esta cuestión con recorrido histórico:
· Kantor (1945): primeras interpretaciones interaccionistas, no obstante, su aportación, si bien hizo distinción entre físico y psicológico, centró su atención en el ambiente físico.
· Lewin: pone de manifiesto la necesidad de considerar el ambiente, su valor psicológico. Muy influyente en teorías clásicas:
· Biosfera (Anfyal)
· Personalismo (Murray)
· Biosocial (Murphy)
· Interpersonal (Sullivan)
· Teorías más actuales (Arfyle, Little, Endler y Mischel) (1973)
Si bien, las primeras teorías tenían poca evidencia empírica, las formulaciones más recientes lo han aumentado pero han perdido la capacidad teórica. Todas tienen en común que la conducta humana debe ser vista en función de esa interacción entre persona y ambiente. El contexto en el que nacen esos planteamientos interaccionistas es el que tiene que ver con polémica persona-situación.
Polémica: ya hemos visto en los primeros temas que distintas alternativas teóricas de P.P. se pueden diferenciar según el peso que conceden a los grandes factores de la conducta: personales y situacionales.
A partir de ello se ha ido haciendo una polarización entre internalistas y externalistas y a ello se han ido añadiendo los interaccionistas, en los cuales se toma la interacción ente la persona y la situación. Esa polarización se ha ido reflejando tanto en las sugerencias teóricas formales como en las metodológicas.
El punto de mayor polémica es el relacionado con la consistencia de la conducta, ha sido basado en los siguientes puntos:
· Se constata que nuestra conducta varía pero seguimos sintiéndonos las mismas personas, no se cuestinonan eso, sino que se plantea si existe continuidad en la conducta por encima de la variabilidad situacional o bien si la variabilidad es la nota dominante en la conducta de los seres humanos.
· La exitencia de regularidad en la conducta es un factor decisivo para el mantenimiento yu desarrollo de la propia identidad ya que uno se define así mismo en base a la observación de su conducta en diversas situaciones en su historia.
· El análisis de la consistencia tiene que tener en cuenta que la existencia de patrones regulares de conducta parece una condición importante para poder predecir la propia conducta y la de los demás.
Tenemos estudios de Mischel , Ben y Allen, y Epstein.
MISCHEL: (1968) (1969 “Continuidad y cambio en personalidad”) analiza la cuestión en base a:
· consistencia transituacional de la conducta
· estabilidad temporal
· utilidad predictiva de las mediciones de rasgos
Para él son insostenibles las hipótesis de la consistencia y sugiere un cambio paradigmático hacie el situacionismo. Puede resultar injustificable la utilización de las mediciones de rasgos y estados psicológicos como base de descripción y predicción de la conducta.
BEN y ALLEN: sostienen que las cosas hasta ahora no se han llevado bien. Plantean que la investigación tradicional basada en las variables personales y siguiendo una orientación nomotética (que se ajusta a leyes universales) se han cometido dos errores:
· Creencia en la supesta universalidad de las dimensiones de personalidad
· Supuesto de escalavilidad, es decir, que las diversas conductas que definen un rasgo ponderan igual y significan lo mismo para todos los individuuos y en todas las situaciones.
Propusieron un acercamiento ideográfico basado en dos supuestos fundamentales:
a) para cada individuo unos rasgos son relevantes y otros no, y además no necesariamente los mismos
b) la interpretación del rasgo y las conductas que le sirven de referencia significativo tampoco han de ser equivalentes para todos los individuos.
Desde esta perspectiva de B y A, el análisis de la consistencia puede reflejar que los individuos no son consistentes de la misma manera y por tanto no es que exista inconsistencia; además los individuos difieren al ser consistentes y por último en la medida en que le son aplicables las conductas supuestamente indicativas del rasgo.
La investigación se dirige a contraste entre sujetos que se autodefinen como consistentes o variables en diferentes rasgos. Conclusiones:
· utilidad predictiva de “rasgo” es aceptable para sujetos y situaciones que se autodefinen como consistentes
· cuando autodefinen como variables la mejor predicción se hace desde el conocimiento de características de la situación.
Proponen que consistencia está modulada por los factores en los que cada sujeto pondera de manera particular. Esto obliga a tomar como referencia al sujeto a la hora de considerar cualquier fenómeno conductual.
EPSTEIN: sostiene que en estudios en que se señala inconsistencia, ésta tiene mucha relación con el “error de medida” al que contribuye un inadecuado muestreo de conductas y situaciones. Teniendo en cuenta eso y anteriores autores, datos que tomamos no son los más significativos de la conducta.
Propone … fiabilidad y validez por tácticas de agregación: tomar como datos de conducta el promedio de una gama amplia de índices conductuales a observar en un amplio rango de situaciones. Esos datos sugieren que la no demostración de consistencia se puede deber a muestras inadecuadas y a que la conducta se observe en rango escueto de situaciones.
INTERACCIONISMO
Sus formulaciones suponen un intento de integración de diferentes posturas anteriores. Éstos dicen que esos estaban mal planteados, expresando innecesariamente las resoluciones en términos de dicotomía persona-situación.
Dicen que la solución es no preguntarse a qué factor se debe la mayor parte de la conducta sino cómo ambos se conjugan para dar cuenta de la conducta.
Interesa ver en función de qué carácter la conducta es estable o variable. Cualquier expresión conductual refleja características de la persona y de la situación; en lugar de ver cuál de esos dos condiciona más una conducta, la investigación debe ver cómo ambos tipos de factores se interrelacionan y codeterminan.
A nivel metodológico esto ha conllevado:
· analizar secuencias de conducta temporalmente amplias en lugar de puntuales
· defienden observación conducta en contextos naturales
· definir con precisión unidades personales y situacionales y estudiar procesos por los que unas se ligan estrechamente a actuaciones de las otras.
Primeros instrumentos metodológicos eran insuficientes para probar empíricamente la teoría interaccionista. Métodos más reciente (ejemplo: diferencial semántico) sí parecen adecuados para probar esta hipótesis.